Crear reservas aisladas ya no basta. Hoy los ecologistas trabajan con las comunidades locales para preservar ecosistemas naturales completos.
México es uno de los países que también esta empezando a tomar en cuenta que debe de concientizar a las personas para que se empiece a preservar todas aquellas áreas que creámoslo o no están en peligro.
Como sabemos México es uno de los pocos países con mayor biodiversidad, por la cual se encuentra con una ventaja a nivel mundial, eso no quiere decir y pensar que siempre disfrutaremos de tener tanta riqueza natural.
Sin embargo no debemos de perder de vista la madurez que ha alcanzado las preferencias sociales en favor de la conservación, en donde los individuos, las comunidades, las instituciones académicas, las empresas y las organizaciones sociales puedan involucrares en una tarea ordenada y de reforzamiento mutuo con la meta común de defender y aprovechar de manera sustentable el patrimonio natural de México.
Y aunque las inquietudes y reacciones sociales se acentúan en los años setenta, estando a la vista de todos la pérdida acelerada del patrimonio natural de México, asociado a procesos de impacto en los recursos naturales, conflictos agrarios, programas de colonización, fuertes presiones demográficas, proyectos agropecuarios, y a una debilidad de las movilizaciones a favor de la conservación, fue entonces hasta ese momento que académicos e investigadores, conservacionistas y funcionarios, comienzan a definir alianzas y proyectos comunes, que desembocan en la creación de las primeras reservas de la biosfera y en una ampliación notable de las áreas naturales protegidas de México, multiplicándose los actores y las iniciativas.
Como son “Las áreas naturales protegidas (ANP)” que constituyen el instrumento total en la conservación de la biodiversidad y de los bienes y servicios ecológicos.
Las Áreas Naturales Protegidas
Son áreas que conservan la diversidad biológica y los procesos naturales en su estado original.
Las funciones de las Áreas Naturales Protegidas son:
· Conservación de la biodiversidad
· Conservación de los procesos naturales
· Conservación del suelo
· Conservación de cuencas hídricas
· Conservación de pautas culturales
· Creación de sitios para el desarrollo turístico
· Creación de sitios para la educación ambiental
· Provisión de elementos y de procesos para el desarrollo de investigaciones científicas
Estas representan la posibilidad de reconciliar la integridad de los ecosistemas, que no reconocen fronteras político−administrativas, con instituciones y mecanismos de manejo sólidamente fundamentados en nuestra legislación.
La declaratoria, manejo y administración de áreas naturales protegidas ha ido revelando con el tiempo dimensiones que refuerzan su capacidad como instrumento de política ecológica. Por una parte, generan iniciativas de conservación y desarrollo sustentable, en la cual es posible armonizar políticas y esquemas de regulación, dada la solidez de las bases jurídicas que la soportan. Por otro lado, en su manejo y administración concurren distintos sectores de la sociedad local, regional y nacional, lo que ofrece la oportunidad de fortalecer el tejido social y de construir nuevas formas de participación y de corresponsabilidad.
La constitución de un sistema eficaz de áreas naturales protegidas es tal vez uno de los retos de mayor peso y alcance en la política ecológica. Establecerlo y desarrollarlo es una de las tareas de más alta prioridad para el gobierno y la sociedad, en el marco de todos los desafíos de la gestión ambiental. De ello depende contener y revertir procesos de deterioro incalculablemente costosos y definitivamente inaceptables por su impacto en todos los órdenes de la vida actual y futura.
Esta reflexión debe adquirir mucha mayor fuerza si recordamos la dolorosa experiencia de nuestro país durante las últimas décadas, que ha transformado en forma acelerada y masiva los ecosistemas del territorio nacional. Se ha eliminado una gran proporción de hábitats naturales con un muy discutible, y en todo caso muy limitado beneficio social. Sin embargo, esa misma experiencia ha ido despertando inquietudes y compromisos de personas, organizaciones y gobiernos.
México es uno de los países que también esta empezando a tomar en cuenta que debe de concientizar a las personas para que se empiece a preservar todas aquellas áreas que creámoslo o no están en peligro.
Como sabemos México es uno de los pocos países con mayor biodiversidad, por la cual se encuentra con una ventaja a nivel mundial, eso no quiere decir y pensar que siempre disfrutaremos de tener tanta riqueza natural.
Sin embargo no debemos de perder de vista la madurez que ha alcanzado las preferencias sociales en favor de la conservación, en donde los individuos, las comunidades, las instituciones académicas, las empresas y las organizaciones sociales puedan involucrares en una tarea ordenada y de reforzamiento mutuo con la meta común de defender y aprovechar de manera sustentable el patrimonio natural de México.
Y aunque las inquietudes y reacciones sociales se acentúan en los años setenta, estando a la vista de todos la pérdida acelerada del patrimonio natural de México, asociado a procesos de impacto en los recursos naturales, conflictos agrarios, programas de colonización, fuertes presiones demográficas, proyectos agropecuarios, y a una debilidad de las movilizaciones a favor de la conservación, fue entonces hasta ese momento que académicos e investigadores, conservacionistas y funcionarios, comienzan a definir alianzas y proyectos comunes, que desembocan en la creación de las primeras reservas de la biosfera y en una ampliación notable de las áreas naturales protegidas de México, multiplicándose los actores y las iniciativas.
Como son “Las áreas naturales protegidas (ANP)” que constituyen el instrumento total en la conservación de la biodiversidad y de los bienes y servicios ecológicos.
Las Áreas Naturales Protegidas
Son áreas que conservan la diversidad biológica y los procesos naturales en su estado original.
Las funciones de las Áreas Naturales Protegidas son:
· Conservación de la biodiversidad
· Conservación de los procesos naturales
· Conservación del suelo
· Conservación de cuencas hídricas
· Conservación de pautas culturales
· Creación de sitios para el desarrollo turístico
· Creación de sitios para la educación ambiental
· Provisión de elementos y de procesos para el desarrollo de investigaciones científicas
Estas representan la posibilidad de reconciliar la integridad de los ecosistemas, que no reconocen fronteras político−administrativas, con instituciones y mecanismos de manejo sólidamente fundamentados en nuestra legislación.
La declaratoria, manejo y administración de áreas naturales protegidas ha ido revelando con el tiempo dimensiones que refuerzan su capacidad como instrumento de política ecológica. Por una parte, generan iniciativas de conservación y desarrollo sustentable, en la cual es posible armonizar políticas y esquemas de regulación, dada la solidez de las bases jurídicas que la soportan. Por otro lado, en su manejo y administración concurren distintos sectores de la sociedad local, regional y nacional, lo que ofrece la oportunidad de fortalecer el tejido social y de construir nuevas formas de participación y de corresponsabilidad.
La constitución de un sistema eficaz de áreas naturales protegidas es tal vez uno de los retos de mayor peso y alcance en la política ecológica. Establecerlo y desarrollarlo es una de las tareas de más alta prioridad para el gobierno y la sociedad, en el marco de todos los desafíos de la gestión ambiental. De ello depende contener y revertir procesos de deterioro incalculablemente costosos y definitivamente inaceptables por su impacto en todos los órdenes de la vida actual y futura.
Esta reflexión debe adquirir mucha mayor fuerza si recordamos la dolorosa experiencia de nuestro país durante las últimas décadas, que ha transformado en forma acelerada y masiva los ecosistemas del territorio nacional. Se ha eliminado una gran proporción de hábitats naturales con un muy discutible, y en todo caso muy limitado beneficio social. Sin embargo, esa misma experiencia ha ido despertando inquietudes y compromisos de personas, organizaciones y gobiernos.